Mi Vida Entre los Míos https://mividaentrelosmios.com Por Kevin Doniz Allende Mon, 18 May 2026 05:19:48 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://mividaentrelosmios.com/wp-content/uploads/2025/12/cropped-LVELM-Icon-scaled-1-32x32.png Mi Vida Entre los Míos https://mividaentrelosmios.com 32 32 No huele como se ve https://mividaentrelosmios.com/no-huele-como-se-ve/ https://mividaentrelosmios.com/no-huele-como-se-ve/#respond Mon, 18 May 2026 05:15:41 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=328 Hoy tuvimos una ruta diferente; de esas que se quedan impregnadas en tu corazón y en tu ropa jajaj. Digamos que venía con sorpresa incluida. Todo arrancó por esa necesidad intrínseca de volver a salir, de regresar al campo de batalla, así que sin pensarlo le mandé un mensaje a mi trepacompa, el buen Frank. Con el calor desatado en tierras tapatías acordamos que lo mejor sería optar por una ruta acuática. El detalle es que sus servidores han sido exploradores de prácticamente todo recorrido con esos parámetros en la periferia de Guadalajara. Fue entonces que mi amigo propuso una opción poco vista, pero que se alineaba perfectamente a nuestros estándares: Las Pilitas del Muerto. No sabíamos a qué se le debía el nombre, pero en cuanto inicias el descenso en esta ruta, no te queda ninguna duda. Ya con el plan determinado con menos de un día de antelación, le escribimos a Mali, Sofi y Andrés. Junto a mi changuita, Frank y un servidor, seríamos los trepas suficientes para pasarla increíble.

Este hike es de los más cercanos, pero como todos vivimos en zonas sumamente distantes, la mejor opción fue vernos directamente allá en punto de las 7:30 a.m. Nosotros, al tener en nuestra ruta a la súper Mali, nos pusimos de acuerdo y pasamos a recogerla. Ya saben que somos unos changuitos conscientes de la ecología jajaj; además, nos encanta ir cotorreando con esta loquilla. Después de unos 45 minutos de trayecto, llegamos a Las Pilitas. Si no las conocen, Las Pilitas del Muerto son unas pozas de aguas termales recién nacidas en pleno corazón de la Barranca de Huentitán, a las que se accede por Lomas del Paraíso/Huentitán, muy cerca del CUAAD de la Universidad de Guadalajara. Un consejo práctico si van: se recomienda dejar el carro estacionado sobre las mismas calles que colindan con el acceso a la ruta.

Desde que iniciamos el calentamiento se empezó a formar un ambiente muy agradable, una energía pura y súper positiva. Se hizo una combinación perfecta entre las risas de Sofi y Andrés, los comentarios de Mali echándome relajo porque en su último hike con nosotros le esguincé el pulgar jajaj, las buenas anécdotas de Frank, y una changuita que en vez de defenderme me echaba montón junto a Mali. Al ver toda esa mezcla de emociones, supe que estas personas estaban hechas para salir a conquistar montañas juntas; de verdad, una increíble familia feliz. Pero bueno, toda esa felicidad chocó de frente con la realidad del camino, pues toda la primera parte está cubierta de trozos de basura y charcos de dudosa procedencia, por lo que no quedaba de otra más que aguantar la respiración y afinar el equilibrio para no terminar metidos en esos pantanos tóxicos.

Para colmo mi peque iba estrenando sus botas Salomon, detalles diría Sofi. Ya después de pasar ese trago amargo todo el recorrido estuvo bastante ameno, sin sol, una bajada con poca pendiente y unas increíbles vistas a toda la barranca, aquí algo a resaltar como verán en la siguiente imagen es el imponente contraste entre las aguas limpias y sucias que este panorama nos ofrece, pues aunque hay calidad en las cascadas de aguas negras, no dejan de ser toxicas, aunque eso si, que coquetas se veían eeeh.

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Costa Rica: El viaje de los momentos justos https://mividaentrelosmios.com/costa-rica-el-viaje-de-los-momentos-justos/ https://mividaentrelosmios.com/costa-rica-el-viaje-de-los-momentos-justos/#respond Sat, 21 Mar 2026 21:06:28 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=259 Hay viajes que simplemente te cambian el chip y Costa Rica fue ejemplo de ello. Te motivan a alterar tu realidad, a cuestionar quién eres y a invitarte a sentir el mundo, a vibrar con él, conocerlo y sumergirte en la vida que tiene en cada rincón. No les diré que es fácil, pero les juro que vale la pena cada segundo. Se vuelve un vicio sano que te hace sentir más vivo que nunca.

Y cuando lo haces con la persona que amas, alguien que está en tu misma sintonía y que sabe disfrutar, esa sensación se multiplica. Te vuelves uno con el momento.

Pero déjenme decirles algo: el viaje no es solo el destino. Es todo ese proceso de planificación donde, honestamente, esta vez nos pasamos de coquetos. Armamos un itinerario tan hermsoso, que hasta mi changuita se puso celosa jajajaj. Ahora sí, procedo a contárselos.

DÍA 01: 03 de Marzo

Salimos a las 3:30 am de casa de mi peque, con David Bisbal de fondo cantando Esclavo de tus besos, mientras el cielo nos regalaba un eclipse lunar total: la Luna de Sangre. Yo preferí llamarle ‘la luna del amor’, convencido de que Diosito estaba bendiciendo el viaje desde el minuto uno; llámenme optimista, pero no creo en las coincidencias. Ya en el aeropuerto nos echamos unos Subways (que terminaron siendo nuestra comida más cara de todo el viaje) y pasamos el rato inventándole historias a cada desconocido que veíamos en los pasillos. Posteriormente aproveché para rasurarme (y no porque mi changuita me obligara jajajaj) y hasta me tocó ser ‘mansplaineado’ por una señorita del staff que juraba que yo no sabía leer.

Ahí conocimos a Omar, un ‘tico-mexicano’ que llevaba 14 de sus 36 años viviendo en México. Nos confesó que antes era un viajero compulsivo como nosotros, pero que desde que se casó solo viaja por chamba. Yo creo que la esposa tiene algo que ver, pues nos lo dijo en voz bajita porque ella estaba justo a un lado… ¡Capaz que le pegan! jajajaj.

La verdad nos dio un poco de tristeza escucharlo, pero supongo que cada quien elige su camino y a su chiquibby. Por eso raza: elijan siempre a una bby trepacerros. La aventura nunca les va a faltar, ¡ou yeaah!

Lo mejor fue que Omar nos aplaudió la ruta que teníamos planeada; hasta pensó que la habíamos comprado de lo bien armada que estaba. Al final, nos documentaron las maletas gratis y nos fuimos a conocer nuestro segundo país como power couple. Ya en el avión, mi changuita por fin tuvo el detalle de dejarme el asiento de la ventana… aunque pronto descubrí el truco: solo quería usarme de almohada y adueñarse de los otros dos asientos vacíos para acomodarse a su antojo. Ventajas de ser chiquita, supongo jeje.

En cuanto aterrizamos en tierras ticas, aceleramos el paso para cruzar migración lo más rápido posible (rebasando a varios extranjeros en el camino). Un detalle que me pareció romántico fue que, por primera vez, nos permitieron pasar juntos como pareja; se sintió muy bien que nos reconocieran como el equipo que somos. Eso sí, nos tocó la que probablemente sea la única tica de mal humor en todo el país; me recordó muchísimo a la señora gordita de la oficina de licencias en Drake & Josh (cuando fueron a sacar su permiso de conducir): con una actitud gruñona, pero que al final, de mala gana, nos dio el visto bueno.

Al llegar a la banda 04 nuestras maletas ya estaban fuera; un servicio de bienvenida impecable. De ahí, hice una escala técnica sumamente veloz al sanitario (digamos que la emoción me hizo romper mi propio récord, por si querían saber jajaj) y nos fuimos directo a National por nuestro 4×4. Ahí nos recibió Alexander, un señor encantador con aires del hechicero Merlín, quien nos canalizó con Flavio para que nos llevara en van a la sucursal. En cuanto Flavio supo que éramos mexicanos, rompió el hielo con un efusivo: “¡Viva México, cabr#nes!”. Entre risas, nos compartió recomendaciones gastronómicas y un consejo vital: no superar los 90 km/h. Nos advirtió que en este país las autopistas amplias no existen, hecho que confirmamos apenas cinco minutos después de salir.

En el mostrador nos atendió Greivin, un tipo con un estilo muy particular, idéntico a Raymond “Mantis” de Cobra Kai, jajaj. El proceso fue muy ágil gracias a la estrategia que mi changuita planeó con semanas de anticipación: declinamos los seguros adicionales al contar con el respaldo de nuestra American Express. No puedo estar más orgulloso de ella; ese movimiento nos ahorró más de ocho mil pesos. ¡Tomen nota viajeros!

Ya con las llaves en mano, le tomamos múltiples videos al vehículo como evidencia en caso de algún reclamo post-entrega (digamos que esta pareja no confía ni en su propia sombra, jajajaj). Y finalmente, ahora sí, llegó nuestro momento: mi peque puso en marcha la playlist, conectamos el Waze (que aquí funciona infinitamente mejor que Google Maps) y fijamos el rumbo hacia nuestra primera parada: El Churrasco, con una pequeña escala en el Walmart. Porque como todo buen roadtripero sabe, un gran viaje comienza con una buena despensa.

Empezamos con una estrategia digna de foráneo desempleado: como sabíamos que estaríamos en constante movimiento, elegimos alimentos que aguantaran la batalla y no fueran tan perecederos. Nuestra táctica fue comprar solo lo necesario para el día a día, aprovechando que cada alojamiento lo elegimos estratégicamente cerca de algún súper. Ahí también aprovechamos para sacar efectivo, un tip vital porque no en todas las escalas te encuentras un cajero a la mano.

Al llegar a El Churrasco, un hotel con esa esencia acogedora de pura madera, nos recibió una brisa ligera. El escenario estaba totalmente envuelto en neblina, dándonos una entrada entre misteriosa y romántica. Después de un buen baño, nos preparamos unas Maruchans y nos regalamos una plática de esas largas y profundas que solo se dan con el sonido de la lluvia de fondo.

Nuestra sesión de chisme terminó por culpa de un gringo viejito que ya se quería dormir y nos mandó a callar… jajajaj, ¡son bien chillones! Pero ni eso nos quitó la paz de nuestra primera noche en el paraíso.

Día 02: Los milagros existen

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Perú: Nuestro Primer Salto al Mundo como Power Couple https://mividaentrelosmios.com/nuestro-primer-salto-al-mundo-como-power-couple/ https://mividaentrelosmios.com/nuestro-primer-salto-al-mundo-como-power-couple/#respond Thu, 11 Dec 2025 19:32:02 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=10 DÍA 01: Latidos Peruanos

Toda aventura empieza con un sueño que tarde o temprano necesita aterrizarse… Así que mi Changuita (mi novia) y yo decidimos dar el salto: compramos dos vuelos a Perú sin un plan definido. Solo investigamos la mejor temporada para visitar el país y le perdimos el amor a la tarjeta de crédito. Una vez hecho el gasto, ya no había vuelta atrás: tocaba armar el mejor viaje al Perú que se puedan imaginar. Pero de eso les contaré después. Antes, empecemos por el Día 01, nuestra llegada a la capital del ceviche.

Nuestro vuelo salía de la Ciudad de México y como buenos mochileros en modo ahorro, elegimos el horario más temprano posible: 8:15 a.m., sin maletas documentadas y con solo 10 kg para sobrevivir 16 hermosos días. Pero había un pequeño detalle… teníamos que llegar tres horas antes y mis futuros suegros (los héroes de esta historia) serían quienes nos llevarían desde su casa en Pachuca, así que tocó despertarnos a las 3:30 a.m. para enfrentar con dignidad y sin infartos el reto diario que es entrar a la CDMX.

(Llegamos al aeropuerto a tiempo, para sorpresa de nosotros mismos y decepción de nuestra reputación mexicana.)

Y ahora, el momento crítico: pasar los controles de tamaño y peso de las mochilas. Sabíamos perfectamente que estábamos al límite, por no decir un poquito pasados. Y como mi Changuita es más pequeña, con su mochilota parecía una hermosa tortuguita jiji. Para disimular tantito, le pedí que se pusiera detrás de mí, como si así activáramos una capa de invisibilidad. Pasamos por los mostradores con nuestra mejor sonrisa y milagrosamente, nadie midió nada, nadie cuestionó nada. Solo cruzamos miradas con los encargados, soltamos una charla coqueta y seguimos caminando como si hubiéramos logrado un triunfo histórico. Y ahora sí, como diría mi abuelita: “chispas quemenme”.

(Fingiendo calma; la maleta no coopera, 26/08/2025)

Para sorpresa de nadie, en esta aventura trajimos a un tercer miembro con nosotros: la Cebrita, un peluche de unos 30 cm que ha decidido que cada viaje es contenido para sus redes sociales. Ya subidos al avión, y con la Cebrita habiéndose tomado sus mejores pics dignas de influencer, pusimos la película de “Paddington en Perú” para meternos en mood inca obvio. Yo, claramente no siendo el público meta, me dormí al minuto diez y no desperté hasta que llegó la comida (mi despertador jajaj).

(Cebrita, mi bby y yo viendo Paddington en el avión, 26/08/2025)

Al aterrizar y pasar migración (donde a mi Changuita como que le vieron cara de peruana y la cuestionaron por más tiempo jeje), Perú nos recibió con un frío abrazo. Literal salimos del aeropuerto directo a un congelador. Y justo ahí nos topamos con nuestra primera red flag: un señor que se vendía como “taxista independiente”, pero que más bien traía toda la actitud de querer aprovecharse de nuestra guapura jajaj.

Recomendación seria: vayan con taxistas certificados, Uber, o investiguen antes. Nosotros, como changuitos previsores (ya habiendo hecho nuestra investigación), descubrimos unos camiones públicos de lujo que te llevan por una cuarta parte del precio de un taxi. Como nuestro destino era Miraflores (la parte nice de Lima), tomamos un camión azul de la empresa Bus Express (salen cada 40 minutos y están super comodos: maletero para equipaje, internet, puertos USB… una verdadera chulada andante que en menos de 30 minutos nos dejó a dos cuadras de nuestro Airbnb.

(Con mi Changuita en el Bus Express, 26/08/2025)

Ya dejando nuestras maletas, decidimos ir a brindar por una vida llena de viajes. Así que nos dimos el lujo de ir al “Sayani Bar Lima”, un restaurante recomendadísimo gente. Para nuestra suerte, no había casi personas, así que todo se volvió más íntimo: el lugar oscuro, muebles acogedores y una iluminación bajita y cálida… perfecto para arrancar el viaje con vibra romántica.

Nos atendieron incluso dos meseros, súper atentos, que nos dieron una explicación increíble del origen de cada platillo. Y, en caso de que vayan, sí o sí tienen que probar las “Papas Nativas con Salsa de Ocopa y Ají”: buenísimas (como mi mujer jajaj). El lugar apenas tenía un año de haber abierto, pero ya se sentía como uno de esos spots que valen cada segundo.

Y así, entre buena comida, risas bajitas y miradas traviesas, cerramos nuestro primer día en Perú. Un inicio perfecto; de esos que te confirman que elegiste bien a tu compañera de aventuras… ooou yeaaaah.

(Con Mathias y Emma en Sayani, 26/08/2025)

DÍA 02: Colados rumbo a Huacachina

Para que un viaje realmente valga la pena, hay que diseñarlo con un poco de rebeldía. No irse siempre por lo obvio, no conformarse con rutas prefabricadas ni con itinerarios demasiado cerrados. Hay que atreverse a proponer alternativas, a desviarse del camino y a dejar espacio para que la aventura haga de las suyas.

Con esa idea en mente, decidimos no volar directo a Cuzco (la ciudad donde se concentra gran parte del turismo en Perú), sino llegar hasta allá por tierra, en camiones, haciendo escalas en lugares que rara vez aparecen en los folletos. El plan sonaba caótico… y justo por eso nos encantó.

La primera parada sería Huacachina, el único oasis natural de Sudamérica. El pequeño detalle: no existen camiones públicos que te lleven directo. Lo habitual es ir y volver el mismo día desde Lima en un tour express, de esos donde un camión lleno de viajeros visita varios puntos y regresa por la noche a la ciudad.

Pero nuestro espíritu creativo y aventurero no estaba hecho para regresos anticipados. Así que, antes de viajar, nos pusimos en contacto con el guía del tour y le propusimos algo poco convencional: sumarnos al grupo como cualquier otro viajero, pero que en la última parada (Huacachina) nos dejara ahí y continuara su camino de regreso a Lima con el resto del grupo.

Para el guía fue sencillo, para nosotros fue perfecto. La escena fue bastante divertida: mientras la mayoría de los extranjeros viajaban con mochilas ligeras y planes de un solo día, nosotros aparecimos con unas maletotas monumentales, mexicanos haciéndose notar chibuabuas.

La decisión fue acertada. Nos salió incluso más barato y, además, el tour incluía varios lugares que de cualquier forma pensábamos visitar. La primera parada fueron las Islas Paracas, donde fuimos a conocer a los amigos de Cebrita: los pingüinos de Humboldt, la única especie de pingüino que habita en Perú, acompañados por lobos marinos y aves guaneras.

El recorrido se hizo en lancha y duró cerca de dos horas: un trayecto hermoso entre formaciones rocosas esculpidas por el mar, acantilados que caen directo al Pacífico y extensiones de arena fina y clara, típica del desierto costero, modelada constantemente por el viento. Desde el agua también se alcanza a ver el famoso Candelabro de Paracas, un geoglifo gigante trazado sobre la arena cuya forma sigue siendo un misterio y que, a pesar del paso del tiempo y del viento, permanece intacto mirando al mar.

De igual forma, algo increíble que aprendimos ahí fue cómo las personas que cuidan la isla resuelven su día a día. Al no contar con electricidad y siendo complicado llevar provisiones constantemente, aprovechan el frío del océano: empacan sus alimentos en bolsas herméticas gigantes y las sumergen en el agua para mantenerlos frescos. Simple, ingenioso y completamente en sintonía con el entorno.

Terminando el recorrido en lancha, el guía fue claro: teníamos cinco minutos para ir al baño y salir de inmediato. Sin embargo, nosotros más enfocados en la foto para el recuerdo y confiando en nuestra buena retención de líquidos, decidimos irnos a los puestos aledaños para alargar un poco el momento y quedarnos contemplando los veleros y barcos que descansaban sobre el mar. Al poco tiempo, mientras yo capturaba la belleza de mi peque en fotografía, un par de personajes peruanos comenzaron a atraer la atención de un pelícano que andaba libre por la zona, lanzándole comida hasta que con toda naturalidad se nos acomodó a un lado. Evidentemente, la idea de estos señores era que nuestro amigo emplumado saliera en las tomas para ganarse algunos soles. Un soborno peruano perfectamente ejecutado: ellos alimentaban al ave, el pelícano posaba como modelo profesional y nosotros teníamos la foto soñada. El único detalle fue que yo solo traía billetes de denominación alta, así que juntar una propina bien merecida se volvió todo un tema… tanto, que casi nos deja el camión. Una disculpa a nuestro guía Anthony, donde quiera que esté.

Dato extra: como no traíamos soles, el “pago” por la foto del pelícano lo hicimos en versión mexicana: les dimos $50 pesos jajaj. Casi nos corretean los retoños de su guayaba, pero en nuestra defensa nosotros no habíamos solicitado tal apoyo cinematográfico… aunque se agradece jiji.

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Treparoadtrip Regio: Robándome a mi peque https://mividaentrelosmios.com/treparoadtrip-regio/ https://mividaentrelosmios.com/treparoadtrip-regio/#respond Tue, 01 Oct 2024 17:38:00 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=203 Dicen que el amor mueve montañas, pero en mi caso, el amor más bien me arrastra hacia ellas.

Hace algunos ayeres me escapé a visitar a mi changuita a tierras regias. Se venía la famosa Semana TEC: la excusa perfecta para armar un roadtrip regio que, para este servidor, empezaba desde tierras tapatías. Estamos hablando de nueve horas al volante que se tradujeron en unas pompitas entumidas, pero todo sea por mi mujer.

Ya en camino le escribí a mi buen trepamigo Pabs para ver si nos dejaba colarnos a la salida del domingo. Como mi trepabro es Cordi de Trepacerros, el tráfico de influencias estaba a nuestro favor; teníamos palancas, claro que sí. El plan era Pico San Miguel, una cumbre que te quita el aliento (y las ganas de platicar en la subida jajaj).

Pabs hizo su magia para conseguir el permiso y, como mi changuita ya es parte del Clan, ella no tuvo ninguna complicación para sumarse al grupo. Con el equipo completo y el acceso liberado, teniamos oficialmente la primera parada de este treparoadtrip.

Llegando a tierras regias, por fin me tocó conocer el nuevo cuarto de mi peque. Ella decía que era como el de Harry Potter: pequeño y con lo estrictamente necesario, pero la verdad es que no necesitábamos más espacio. Ahí me consintió con unos masajitos para recuperar energías, algo que nos vino de lujo porque el hike arrancaba a las seis de la mañana.

Terminando, fuimos por provisiones. Yo ya traía unos sándwiches desde mi viaje que se veían dignos, pero claramente la ingeniería en alimentos no es lo mío. Ese lunch resultó ser una bomba de tiempo: me dio una diarrea que me hizo bajar la montaña en modo turbo, pero esa historia ya se las contaré después.

Al día siguiente nos reunimos en el trepaOxxo. Fue genial reencontrarse con las leyendas; bueno, con los que llegaron, porque hasta el sensei Fu se quedó dormido. El momento de la mañana se lo llevó el famoso Copado: su cara de sorpresa al vernos fue épica, se le notó en la expresión que ya nos daba por terminados y la verdad es que no pudo disimularlo jeje.

También andaban por ahí Isaías, Montoya, Meli, Edgar, Pabs y Curcho… puro guapetón chibuabua. Sin más preámbulo, pusimos la camioneta para el viaje y se nos unieron Cristy, Berny y Ale; llevan poco en el grupo, pero traían toda la actitud y se nota que tienen madera para esto, ¡sí señoooor!…

Llegando a la Sierra de El Fraile, la entrada se nos puso difícil; estuvimos dando algunas vueltas antes de poder desembarcar. Ya en posición, se dieron las instrucciones de rigor y emprendimos la ruta: 14 kilómetros con 1,050 metros de desnivel positivo… algo tranqui para estos loquillos.

El sendero está bien marcado, aunque el inicio es confuso porque a las vacas parece gustarles ponernos trampas para despistarnos. El ascenso tiene una pendiente considerable, pero se disfrutaba bastante gracias a que los distintos tipos de pinos nos regalaron una sombra muy decente durante casi todo el camino.

El sendero se dio a respetar, así que varios trepas aplicaron las clásicas pausas técnicas: que si la foto del paisaje, que si amarrarse las agujetas o buscar un snack en la mochila. Puras excusas para no admitir que nos faltaba el aire jajaj; pero ya fuera de broma, el descanso es clave porque aquí se viene a disfrutar tanto el proceso como la cumbre.

En una de esas paradas saqué los famosos sándwiches. Mi changuita detectó un aroma sospechoso y no me aceptó ni una mordida, pero yo, escéptico y con un hambre que me nublaba el juicio, me los deboré sin pensarlo. Mientras ella, muy sensata desayunaba sus M&M’s.

Al llegar a los chorreaderos (la parte final), mi peque optó por hacer guardia en dicha zona (con otros trepas); no se sentía del todo bien (es una guerrera oh si oh si), así que se quedó con un radio para estar comunicados. Esa última sección me puso a trabajar las pantorrillas, pero sobre todo el corazón: había tramos donde caminabas literal por la cresta, con un barranco de 500 metros a un costado donde caer no era opción. Me encanta esa sensación de que se te erice la piel al sentir el vacío tan cerca.

Media hora después, conquistamos la cumbre. Montoya sacó su dron y de la nada empezó una batalla campal: varios gavilanes se le fueron encima en pleno vuelo y casi perdemos a un soldado ese día. Para celebrar la victoria, Isaías saco la sandía que venía cargando como método de trepatraining e improvisamos un picnic en todo lo alto. No les miento gente, la mejor vista de todo Nuevo León…

Ya en la bajada, con calma me fui con la Reta (refiere al encargado de ir cuidando que nadie del grupo se quede), pues Isa la venía comandando y pues ya hacia falta un poco de chismesito, y pues siempre es bueno ir bueno cuidando a los nuevos trepas que se les viene complicando,

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Roadtrip a la capital del mundo: Nayarit https://mividaentrelosmios.com/roadtrip-nayarit/ https://mividaentrelosmios.com/roadtrip-nayarit/#respond Sun, 25 Feb 2024 17:38:00 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=219 Receta de mi doc:

Dosis: Administrar un tanque lleno de gasolina al Franky (nuestra camioneta) y 500mg de brisa marina vía cutánea.

Instrucciones: Cerrar la laptop de forma inmediata ante los primeros síntomas de estrés y trasladar el cuerpo a la costa más cercana para absorber "Vitamina Sea" de manera natural jajaj. Se recomienda marinarse al sol con su chiquibby hasta que el color oficina desaparezca por completo.

Contraindicaciones: Abrir el correo electrónico o contestar llamadas de "trabajo" anula el efecto del tratamiento.

Y como aquí no somos desobedientes, seguimos al pie de la letra las indicaciones de nuestro “Doc Chester” (nuestro perro botijas). Así que, recién arrancado este 2024, empacamos todo y ¡vámonos chiquitita! Obviamente no podíamos salir con el estómago vacío: nos armamos unas gorditas del tianguis y un licuado de plátano que ya traía su buena mezcla de semillas, todo esto disfrutado en las mesitas de la casa club para salir bien servidos y con pila de sobra chibuabuas.

Así recorrimos los primeros cien kilómetros hacia “la capital del mundo”, como diría nuestro buen amigo Carpena: Nayarit. Nuestra primera escala fue en la Marina, armando un picnic junto a esas matatenas gigantes de concreto que sirven de rompeolas. A lo lejos vimos pasar un barco enorme echando fiesta, lo que hizo que mi peque decretara que así de intenso sería el bautizo perfecto para nuestras crías en un futuro (jajaja y eso que al principio no quería tener hijos). Desayunamos tortas, nos dimos unos besukis, estrenamos el tripié para las fotos (ya cada vez venimos más equipados people) y luego vino el reto de ir al baño hasta el otro extremo del sitio. Le cedí mis chanclas a mi changuita para que fuera más cómoda, pero como a mí su calzado nomás no me entra, me tocó caminar descalzo. Y miren que tengo experiencia andando así por el mundo, pero el sol esta vez sí me traía bailando, así que nos tocó acelerar el paso jeje.

Para cerrar con broche de oro esa escala, fuimos a remojar los pies (foto no mostrada para evitar el acoso cibernético, jajaja) en la Cruz de Huanacaxtle. Esta playa es una joyita: arena dorada, agua cristalina y, lo mejor de todo, sin esas multitudes que te quitan la paz.

Ahí nos pusimos a hacer “patitos” con las piedras, una disciplina en la que mi mujer poco a poco va mejorando, caminamos un rato para absorber nuestra dosis de vitamina D y luego pasamos al embarcadero a tomarles unas pics a los barcos. La verdad están muy coquetos; yo creo que sí nos compramos uno como proyecto de retiro jiji.

Aquí los tiempos estaban medidos de forma milimétrica, pues nuestra siguiente parada tenía un enfoque mucho más romántico: íbamos a ver el atardecer a Playa La Lancha. Este lugar es un paraíso casi virgen de arena blanca y aguas turquesa, reconocido como uno de los mejores spots de la Riviera Nayarit para el surf; sin embargo, nosotros solo fuimos a existir como dos iguanas enamoradas jajaj.

Para llegar aquí tienes que dejar el vehículo sobre la carretera y caminar unos siete minutos entre la selva. El sendero es hermoso, pero la vista al cruzar los últimos matorrales para encontrarte de frente con el mar es simplemente increíble. Ojalá nunca intervengan este sitio; la felicidad se puede palpar entre la energía de la naturaleza y la buena vibra de los locales.

Esa noche dormimos en Corral del Risco, un pueblito a ocho minutos de Punta de Mita. Nuestro “nidito” se resumió a una casa de campaña con colchones inflables; toda una obra de ingeniería este Airbnb eeh. Eso sí, el camino marcado hacia las tiendas estaba iluminado y tenía una esencia mágica que te acogía desde que llegabas.

Para hacer el pago fue todo un relajo, la terminal se quedaba sin señal en cada intento hasta que por fin tuvimos éxito. Mi changuita ya estaba sacando todas sus tarjetas para salvarnos (mi bby siempre nos cuida). Después nos fuimos a pueblear, aunque yo honestamente ya no podía con mi vida; estaba bien “guango”, como dirían en las tierras de mi mujer jiji.

Algo que nunca va a olvidar mi bby es que, en medio de una plática extensa formulando ideas de emprendimiento, solté que “hay que hacer disfraces para árboles”. En mi defensa, ya ni siquiera formulaba bien las oraciones, parecía un borrachito feliz. Pero bueno, después de muchas burlas hacia mi persona (con amor jiji), terminamos cenando unas crepas y unos chocomiles; comemos como niños chiquitos jajaja.

Al día siguiente le llevé un dulcecito matutino a mi mujer a la cama; para ser precisos, un Istete. Andaba sumamente hambrienta, pero logramos saciar ese antojo y se lo acabó todito.

Dato cultural: El Istete es un dulce nayarita hecho a base de miel de abeja y frutos secos, con una textura firme que se derrite al calor de mi mujer jajaja.

Ya con energía y un poco agobiados por el sol, aprovechamos que el lugar tenía acceso directo a la playa, así que nos pusimos los trajes y fuimos a inspeccionar la zona. Ya regresando, ahora sí, pasamos al desayuno de campeones. Mi peque recordó que al entrar al pueblo vio un restaurante sumamente aesthetic al que prometimos ir si abría al día siguiente y, para desgracia de nuestros ahorros, así fue. Como cortesía nos dieron unos panecitos con canela y plátano, y ya para romper el ayuno formalmente, pedimos unos chilaquilitos y unas malteadas deliciosas.

Bien servidos, despegamos hacia Sayulita, donde la juventud vive y las calles huelen a “climas europeos” jajaja. Al llegar, nos metimos en un estacionamiento donde apenas cabíamos; tuvieron que reacomodar medio lugar para hacernos un pequeño espacio. Ya instalados, tocaba bajar todo el equipo para irnos a la arena, y ahí fue donde entró nuestra salvación: por suerte traíamos nuestra caja de Costco para mover todos los tiliches. Bajamos hasta la casa de campaña porque, como buenos trepas, sabíamos que sería clave para acurrucarnos frente al mar.

Buscando un spot fuera del caos, caminamos hasta donde terminaba la bahía. Estuvo perfecto: estábamos recargados literalmente en las rocas y los únicos que pasaban eran locales; por fin absueltos del turismo agobiante. Pero como ya estábamos “cansados de descansar”, decidimos explorar qué había detrás del cerro. Investigamos que había un hike de tres kilómetros que te lleva a una playa virgen llamada Malpaso.

Y wow gente. Subimos y bajamos el cerro para encontrarnos con un pasadizo secreto de piedra por el que tienes que correr cuando la marea baja, porque si no, las olas te atrapan. Mi changuita pasó con facilidad, pero a mí me tocó cruzar de cuclillas. La playa es hermosa; hay tanta soledad que da miedo y paz al mismo tiempo. Ahí jugamos, dibujé con un tronco gigante en la arena que amo a mi guapa y nos enterramos los pies como sirenas (donde me pusieron un montón de arena en “ya saben donde” para simular cosas traviesas). Arrullados por el silencio, esperamos la golden hour y regresamos antes de que se fuera la luz, con la fe puesta en que nuestras cosas siguieran intactas en la casa de campaña… pero bueno, estamos en México, ¿de qué habría que preocuparse? jajaja.

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Cómo me ganaron las trencitas de fuego 🔥 https://mividaentrelosmios.com/como-me-ganaron-las-trencitas-rojas/ https://mividaentrelosmios.com/como-me-ganaron-las-trencitas-rojas/#respond Thu, 28 Dec 2023 06:20:00 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=240 Toda historia de amor siempre tiene un inicio y aquí está el nuestro… y aunque es cierto que hay debates con mi peque sobre quién se enamoró primero, yo contaré los hechos como son; bueno, según mi versión jajaj.

Recuerdo que a finales de septiembre, mi changuita y yo coincidimos en un curso de rappel, clase necesaria para poder proseguir con las salidas de Trepacerros, ya que la ruta de ese domingo involucraba un descenso de cincuenta metros. Mi peque era nueva en el grupo, pero de las más constantes; llevaba una racha invicta hasta el momento y, aunque no habíamos coincidido, ella asegura haberme echado el ojo desde el primer día… y pues ¿qué les puedo decir? Soy un papucho en potencia jajaja.

Fue ahí, entre cuerdas y arneses, donde inició oficialmente el contacto. Pues este caballero dio el primer paso y le dirigió la palabra (porque como diría mi abuelita: sin acción no hay pasión 😂). Mi tlacuachita estaba ahí sentada con sus trencitas rojas y una playera negra estilo retro-futurista; se percibía muy fresca, tranquila y observadora, escaneando su periferia en silencio.

Curioso, me senté junto a ella y empezamos a platicar. Recuerdo que ella insistió muchísimo en que yo era el “trepa” más guapo y talentoso que sus ojos habían visto jamás jajajaja… bueno, quizás solo hablamos de qué tal sentimos el descenso de la práctica y qué tan seguros nos sentíamos para lo que se venía.

Y es que el rappel que enfrentaríamos al día siguiente imponía mucho más respeto: 50 metros de caída, de los cuales 30 eran en volado (o sea, bajando modo Tarzán: sin tocar la pared). Recuerdo que, mientras ambos dudábamos un poco de nuestras decisiones de vida, le dije: “Si tú lo haces, yo lo hago”. Ya saben, para meterle el toque coqueto a la situación, y pues ella aceptó el reto, y desde entonces inicio toda la magia.

Lo más curioso es que ninguno de los dos pensaba ir a las prácticas ese día, pero ya saben cómo es el destino: de vez en cuando le gusta jugarle al Cupido con arnés. La foto que verán a continuación fue justo antes de esa plática, cuando todavía éramos un par de desconocidos… jiji.

(El destino en una foto, 28/12/2023)

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Instrucciones para un noviazgo éxitoso: Paso 1, fugarse… https://mividaentrelosmios.com/noviazgo-exitoso/ https://mividaentrelosmios.com/noviazgo-exitoso/#respond Wed, 01 Nov 2023 23:32:00 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=150 Dicen que no conoces bien a tu pareja hasta que viajas con ella, por lo que nosotros sin darle tantas vueltas al asunto, nos lanzamos a un roadtrip potosino apenas al día siguiente de ser novios; pues queríamos saberlo TODO del otro.

El único detalle es que estábamos en pleno semestre académico, pero obviamente el Tec le hacía los mandados a estos Changuitos Viajeros. Lo teníamos todo previsto: las cosas de camping, las trepamochilas, cámara en mano, tanque lleno (que al final terminamos llenando como diez veces jajaj), una excelente playlist (misma que fuimos armando para dicha aventura) y un hermoso mapa que nuestro buen amigo trepaDavid diseñó en su momento.

Aquí se los adjunto: nueve hermosos días que me confirmaron ser el primer capítulo del sueño de pasar toda una vida a su lado; y sí, soy un romántico jajajj.

(Changuitos cursis intercambiando sus pulseras de compromiso, 20/10/2023)

Apenas arrancamos, establecimos dos reglas de oro. La primera: ser siempre transparentes, honestos con nuestras vidas y solidarios con nuestro amor. La segunda: que cualquier idea para alcanzar nuestros sueños se anotaría en un post-it para ir tapizando las ventanas del Pegazus (nuestro fiel carrito, jeje).

Con todo empacado y en punto de las 9:00 am, salimos de tierras Regias. Pero como buenos trepas, hicimos la parada técnica obligada: los clásicos Antojitos Mexicanos en Arizpe (ahí saliendo rumbo a Saltillo). Era el combustible necesario para aguantar las primeras ocho horas de carretera, porque bien sabemos que panza llena es igual a corazón contento.

(La trepaescala obligatoria junto a un random (el man de atrás no mi chiquibby jeje), 21/10/2023)

Ya a la altura de Matehuala, no inventen fans, la autopista estaba completamente parada, a vuelta de rueda. Fue ahí cuando tuvimos que tomar medidas extremas: rebasar con muy poca dignidad por la terracería que nos iba acompañando en paralelo (una decisión que, honestamente, le adjudico a las enseñanzas de mi Mayre jajaj).

Fue un empolvadero increíble; el Pegazus realmente se solidarizó con nuestras tácticas hikers y terminó igual de cochino que nosotros después de una buena cumbre. Pero eso sí: nos ahorramos fácil cuatro horas de tráfico y dejamos atrás a más de 500 carros. Lo complicado de esta misión fue que la tierra levantada por nuestro grupo de “carros rebeldes” (pues no éramos los únicos) no te dejaba ver ni a un metro al frente; íbamos con los ojos bien pelones.

(Foto en el tráfico con un Pegasus cansado de rebasar, 21/10/2023).

Y así, conquistamos nuestro primer punto en el mapa: Media Luna en Río Verde, un manantial de agua dulce que oscila una temperatura de 28°C. El sitio ante nuestra llegada fue sumamente cómodo; cuenta con su estacionamiento seguro y bastante área limpia para la instalación de nuestro camp.

Nosotros optamos por posicionarnos cerca del río, pues habían unos patos que estoy seguro nos guiñaron el ojo; me sentí como los Aztecas cuando vieron a esa águila tomando su merienda jajajaj. Evidentemente mantuvimos cierta distancia para prevenir un ataque de mosquitos (aunque cabe decir que conforme avanza nuestra relación, he podido apreciar que mi mujer es un imán de estos insectos; el lado bueno: los combate por mí jiji).

Posteriormente tocó hacer la cenita, y aquí fue donde mi Changuita destacó, ya que yo hice el ridículo al intentar encender nuestro fogón con las ramas menos propias para ello. Y pues nada, mi peque empezó a hacer yo creo que un tipo de brujería con el fuego, pues le echó de todo: hojas secas, aceite, carbón, ramas de dudosa procedencia y mucha fe… y wuala, el fuego fue iniciado para preparar así unas quesadillas con chocomilk.

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Cozumelito: El pasado y el presente en color turquesa https://mividaentrelosmios.com/cozumelito/ https://mividaentrelosmios.com/cozumelito/#respond Sat, 01 Jul 2023 06:16:30 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=279 La energía positiva transforma los momentos, los embellece tanto que, cuando terminan, hasta duele un poquito. Hace unos días vinieron a visitarme dos de mis mejores amigas, Mel e Itz; de esas mujeres que iluminan el lugar en cuanto entran y te inyectan una dosis de alegría pura. Honestamente, no sabía cuánto las extrañaba hasta que les tocó decir adiós.

Para recibirlas como se debe, las invite a una ruta de senderismo que tendría con algunos Trepas (Aylin “La Presi”, Súper Pepe, Astrid y la asombrosa Macedo) llevándolas a conocer un pedacito del paraíso que ahora es mi mundo: un hike tranquilo en Allende, Nuevo León. Es un rincón escondido cerca de Monterrey, famoso por sus pozas azul turquesa en plena Sierra Madre Oriental; una ruta que sabía que les iba a encantar.

Abro un paréntesis imprescindible para el cotorreo: la noche previa Monterrey nos regaló un calor inhumano de casi 40°C y, para colmo, el aire acondicionado de mi cuarto decidió no funcionar. Mel y yo terminamos durmiendo en la terraza para no morir en el intento; así que, como se imaginarán, este hike nos caía de lujo.

(Siete guap@s en una alberca natural, 23/06/2023)

Recuerdo que, a pesar de no traer los atuendos más técnicos para la situación, ellas mantuvieron toda la actitud. Itz traía su traje de baño y una hielera que terminó haciendo la función de mochila hiker, mientras que Mel lucía unos leggins muy coquetos, una gorra de pesquero y unos lentes muy retro. La verdad, mis amixes traían todo el flow del mundo… ¡ya solo faltaba que salieran con vida de ahí! jajaja.

(De la carrera a las pozas, 23/06/2023)

Esta caminata fue sumamente relajada y yo me venía divirtiendo muchísimo con ellas. Me sentía como Hallie y Annie en Juego de Gemelas cuando se alían para hacerle la vida imposible a Meredith durante el campamento (y ojo, que Mel sí le daba un aire a la actriz eeh). Obviamente, yo lo hacía con amor: siempre al pendiente de ellas, llevando un ritmo que les favoreciera y dándoles la mano en las partes más tácticas para que no fueran a salir en las noticias de última hora. De igual forma, y no es por presumir, brindé un excelente trabajo de fotografía; les fui tomando sus próximas fotos de Tinder jajaj. ¡De nada!

Mel me sorprendió, pues cuando llegó el momento de saltar al agua, me siguió sin pensarlo. El detalle fue que, en cuanto caímos, se recargó en mí para no hundirse y por poco me ahoga (va a decir que soy bien exagerado jiji); pero digamos que todavía no domino bien la función de flotador humano. Para mí que se estaba vengando de todos los desvelos de la carrera donde decía que la explotaba.

(Mel usando su flotador humano, 23/06/2023)

La ruta tuvo mucho parkour entre rocas y cruces de río; admito que mi exceso de confianza me provocó una torcedura de tobillo, pero como no podían ver a su guía caído, me aguanté como los grandes. Ya en la Media Luna, nos dedicamos a comer, descansar como iguanas bajo el sol y simplemente ser felices.

Esta aventura se queda en mi corazón porque mi pasado y mi presente se unieron en un solo lugar. Amigas como ellas son las que vale la pena conservar de por vida. Así que, si leen esto loquillas: báñense y sepan que las quiero muchote.

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Hidrofobia: El primo “intenso” de Matacanes https://mividaentrelosmios.com/hidrofobia-el-primo-intenso-de-matacanes/ https://mividaentrelosmios.com/hidrofobia-el-primo-intenso-de-matacanes/#respond Tue, 20 Jun 2023 19:05:19 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=295 Si creían que Matacanes era el límite, prepárense para conocer a su primo, el que claramente se metió esteroides jajaj. Ubicado en el corazón de Potrero Redondo, el cañón de Hidrofobia es la auténtica joya de la corona para los que buscamos adrenalina en la Sierra Madre Oriental. Aquí el compromiso con el agua es total: no es un paseíto por el río; es un recorrido de 9 horas de pura intensidad técnica que te pone a prueba los nervios y las piernas.

Hablamos de saltos impresionantes de hasta 18 metros, toboganes esculpidos por la naturaleza y pozas de un azul tan cristalino que parecen de postal (aunque el agua esté lo suficientemente fría como para recordarte que estás vivo).

No les voy a mentir gente: tenía mucho miedo. Pero como dice el buen Fu (nuestro trepa-sensei): “Es bueno tener miedo, siempre y cuando no te domine”. Así que tocó preparar la mente y alistar el equipo. Un detalle importante: por seguridad, esta vez no podía ir toda la “Trepa-banda”; los cupos fueron limitados solo para los que estaban más que listos para la ocasión. Básicamente, si confirmabas y no ibas, perdías puntos para futuras aventuras. Ya no había vuelta atrás: le avisé a la familia, me encomendé a los dioses de la montaña y Ámonos!

La alineación de esta ruta era puro peso pesado: nuestro sensei Fu, una leyenda en carne y hueso; Herson, un velocista con clase; Lya, una francesa que no conoce el concepto de “miedo”; Isaías, el mejor trepa-camarada; Eagor, un alemán de dos metros que impone solo de verlo; Pabs, todo un trepainfluencer; y Dany, una trepa con mentalidad de campeona.

Apenas llegamos al paradero y empezamos con el ritual de los arneses y el equipo de descenso, entré en el “mood”. Se sentía una energía muy poderosa, un equipo preparado para todo. Me sentí literal como en Los Increíbles, cuando Bob le dice a Elastigirl: “Siendo superhéroes, ¿qué ha de pasar?”. jajaj. Dirán que qué soberbio, pero la verdad, en esos momentos te la tienes que creer para que el miedo no te paralice. Tienes que ser uno con tu mente y con tus trepaherman@s.

En la primera parte, el sol todavía no irradiaba al cañón en su totalidad, por lo que el agua estaba helada. Todos gritábamos y decíamos cuanta incoherencia se nos ocurría; lo necesario para distraer a la mente del frío jajaj. Ya poco a poco el calor se hizo presente y la ruta se puso de lo más disfrutable.

Entrando a la parte técnica, algunos no pudieron seguir y otros se quedaron a acompañarlos, porque aquí en el grupo nadie se queda atrás. El recorrido era lineal: primero subimos trepando y usando cuerda en los puntos más críticos, para después bajar con clavados y toboganes naturales. Eso nos permitía llegar hasta donde el cuerpo aguantara y esperar a que los demás regresaran… ¡pero este nene aguantó hasta el final cachín cachíiiin! El sendero fue increíble, rodeado de esa paz que solo te da la ausencia humana y esas piedras pintadas en tonos cálidos con matices grises, acompañada de una vegetación en su etapa más frondosa, una verdadera obra de arte.

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Sobreviviendo al Final Boss: Matacanes https://mividaentrelosmios.com/matacanes/ https://mividaentrelosmios.com/matacanes/#respond Tue, 30 May 2023 06:34:00 +0000 https://mividaentrelosmios.com/?p=179 Ser trepacerros es conocer tus límites, solo para tener el placer de romperlos. Este 28 de mayo de 2023 nos pusimos a prueba con el “final boss” de los cañones: el poderosísimo Matacanes. Para los que no lo conocen, es una joya en la Sierra de Santiago donde la adrenalina no te pregunta si estás listo; simplemente te avienta a pozas turquesas de 12 metros, te obliga a rapelear cascadas y te mete en cuevas y ríos subterráneos que parecen de película.

A esta misión solo asistía la “Trepa-Élite” jajaj. Pues necesitabas tener el curso de rappel, las clases teóricas de saltos y seguridad, y ser un trepa de hueso colorado. Yo cumplía con todo, pero no les miento: las patrullas me temblaban horrible. Mi nivel de nervios fue tal que, un día antes, le hablé a mis papás para agradecerles por la vida que me dieron. Un poco dramático lo sé, pero más valía prevenir jiji.

De igual forma, para entrar en el papel de aventurero pro, me escapé a mi “templo” (Decathlon) por un neopreno de 3mm y una funda acuática. Es cierto que nos dijeron: “No recomendamos llevar celulares”, pero adivinen quién fue el único necio que hoy tiene las fotos de la gloria. Exactoou, este nene.

La noche previa, aunque ya tenía todo listo para dormir desde las 9 pm, los nervios me estaban volviendo loco y apenas pude dormir 3 horas. Pero no importaba, me sentía más vivo que nunca; esta gente te hace sentir así, ¡y cómo no, con experiencias tan cercanas a la muerte! jajaj, bromi. La verdad es que me sentía seguro porque íbamos con trepas sumamente preparados.

Meli Lamb, nuestra trepamiga, fue quien dirigió la excursión y es una fuera de serie: mientras todos los carros salían del Trepa-Oxxo a las siete de la mañana, ella ya estaba allá. Todo el recorrido de terracería que los 4×4 hacen por brecha, ella se lo aventó corriendo; realizó esos 15 km antes de nuestra llegada. Nosotros, al ser un grupo de 19, nos fuimos en un trepa-camión desde la Cola de Caballo hasta Potrero Redondo, en un viaje de hora y media metidos en plena sierra.

Ya en el poblado, caminamos un poco entre el suelo húmedo por la lluvia del día anterior, pero con el clima ideal para el descenso. Me tomé una foto rápida con Val para hacer un comparativo entre el “antes y el después” y ¡fuímonos! Nos lanzamos a la ruta que arrancó con un salto de 3 metros. Ese brinco tuvo la gracia de calentarnos los motores, de cambiarme el chip: el miedo se fue por completo y la piel se me puso chinita; se sentía una energía impresionante que nos brotó a todos.

Después vino el rappel de 27 metros. Mientras Meli, Sofi y George instalaban la primera bajante, yo me acerqué ansioso para no perder el vuelo y me tocó bajar en segunda posición. Como estábamos cerca de la cascada, la piedra estaba resbalosa y llena de musgo, pero lo más delicioso de esa bajada fue el cierre: terminar el descenso y tener que desarmar el mosquetón flotando en el agua. Qué bueno que sí pusimos atención en clase jeje.

La ruta es increíble; son entre ocho y diez horas de pura adrenalina que se disfrutan muchísimo. Es impresionante cómo la mente se va adaptando: cada salto era una oportunidad para pulir la técnica, el miedo se disfrazaba de valor y las porras de todos nos terminaban de dar el empujón que necesitábamos. El salto más alto no era obligatorio, pero ya estando ahí sentía que tenía que hacerlo; confiaba plenamente en mis trepas.

Recuerdo que estaba con mi amigo Isaías y le apliqué la clásica: “si tú te avientas, yo me aviento” (por suerte él iba primero en la fila jajaj). Me dijo que ese salto iba por sus Chivas, pues ese día jugaban la final (tristemente el salto no sirvió de mucho porque perdieron jeje), pero se lanzó y a los pocos minutos me tocó a mí.

Grité ¡EOOO! y escuchar a todos repitiendo mi grito a una sola voz me dio el valor de saltar. Brinqué. No fue el clavado más estético porque no mantuve la vertical tan recta, pero sobreviví. En cuanto salí del agua les dije muerto de risa: “¡Están loquísimos, casi me desheredo!”. Todos se rieron y me senté a ver el show mientras les echaba porras a los que faltaban. Momentos así te confirman que esto no es solo un grupo, es una familia.

Y esta familia siempre se apoya. Los trepas que conocían bien la ruta se esparcieron a lo largo del grupo, indicándonos la mejor forma de enfrentar cada desafío; lo importante era tener valentía sin caer en el exceso de confianza. Cabe decir que todo el recorrido es hacia abajo, así que una vez que inicias, no hay marcha atrás. Y como es un camino pausado, teníamos tiempo de ir echando el chismesito y comer sobre la marcha, aunque la verdad casi no teníamos hambre; la pancita estaba más ocupada procesando los nervios de lo que venía. Aun así, era importante comer para mantener la energía constante.

Para hacer los saltos era imprescindible lanzarnos sin mochila, así que las aventábamos primero y nosotros brincábamos después de ellas; la verdad, me sentía bien profesional haciendo eso. Sin embargo, en una de esas, uno de los toppers herméticos que traía se dañó de una pestaña por el golpe y mi sándwich pasó a ser oficialmente comida del río. Lo triste fue que me di cuenta hasta que vi los trozos de pan saliendo de mi mochila jajaj. Ahí fue donde comprobé la efectividad de mi mochila de cañonismo: esos hoyos están hechos para filtrar el agua y evitar que la carga se vuelva pesadísima, pero en mi caso, también sirvieron para dejar ir mi comida por todo el cañón.

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