Toda historia de amor siempre tiene un inicio y aquà está el nuestro… y aunque es cierto que hay debates con mi peque sobre quién se enamoró primero, yo contaré los hechos como son; bueno, según mi versión jajaj.
Recuerdo que a finales de septiembre, mi changuita y yo coincidimos en un curso de rappel, clase necesaria para poder proseguir con las salidas de Trepacerros, ya que la ruta de ese domingo involucraba un descenso de cincuenta metros. Mi peque era nueva en el grupo, pero de las más constantes; llevaba una racha invicta hasta el momento y, aunque no habÃamos coincidido, ella asegura haberme echado el ojo desde el primer dÃa… y pues ¿qué les puedo decir? Soy un papucho en potencia jajaja.
Fue ahÃ, entre cuerdas y arneses, donde inició oficialmente el contacto. Pues este caballero dio el primer paso y le dirigió la palabra (porque como dirÃa mi abuelita: sin acción no hay pasión 😂). Mi tlacuachita estaba ahà sentada con sus trencitas rojas y una playera negra estilo retro-futurista; se percibÃa muy fresca, tranquila y observadora, escaneando su periferia en silencio.
Curioso, me senté junto a ella y empezamos a platicar. Recuerdo que ella insistió muchÃsimo en que yo era el “trepa” más guapo y talentoso que sus ojos habÃan visto jamás jajajaja… bueno, quizás solo hablamos de qué tal sentimos el descenso de la práctica y qué tan seguros nos sentÃamos para lo que se venÃa.
Y es que el rappel que enfrentarÃamos al dÃa siguiente imponÃa mucho más respeto: 50 metros de caÃda, de los cuales 30 eran en volado (o sea, bajando modo Tarzán: sin tocar la pared). Recuerdo que, mientras ambos dudábamos un poco de nuestras decisiones de vida, le dije: “Si tú lo haces, yo lo hago”. Ya saben, para meterle el toque coqueto a la situación, y pues ella aceptó el reto, y desde entonces inicio toda la magia.
Lo más curioso es que ninguno de los dos pensaba ir a las prácticas ese dÃa, pero ya saben cómo es el destino: de vez en cuando le gusta jugarle al Cupido con arnés. La foto que verán a continuación fue justo antes de esa plática, cuando todavÃa éramos un par de desconocidos… jiji.



